Seguramente casi todos los estudiantes se han planteado alguna vez en la vida estudiar oposiciones. Parece una idea atractiva: tener un trabajo para toda la vida y bien remunerado, sólo basta con estudiar duro por un tiempo para aprobar el examen (pero ojo, que nadie dice que sea fácil). ¿A quién no le gusta ser funcionario así y desayunar cada día 3 o 4 veces al día? Sí, sí, algunos se pasan la mañana desayunando, pero ahora pensemos en un funcionario más eficiente (quiero pensar que aún quedan de éstos) y aún así, a cualquiera le gustaría optar a un empleo de este tipo.
En el caso de las personas con discapacidad, este deseo a veces puede convertirse en una obsesión, porque realmente es una garantía y a toda costa necesitan aprobar. Con las dificultades que tenemos en el acceso al mercado laboral ordinario, resulta una gran oportunidad acceder al empleo público.
En este punto, más de uno dice que las personas con discapacidad lo tenemos más fácil porque hay una reserva (pequeña, pero reserva al fin y al cabo) y que no estamos en igualdad de oportunidades con el resto de aspirantes, deben de pensar que nos regalan la plaza o algo así, pero no señores míos, que tenemos que aprobar igual que cualquier otro aspirante. Para una vez que tenemos discriminación positiva podrían alegrarse por nosotros.
El caso es que yo creía que aprobar la oposición y sacar tu plaza te garantizaba ese puesto de trabajo, pues parece que no siempre se cumple y así ha ocurrido con una enfermera discapacitada, Itziar, que aprobó la oposición y a la que deniegan su plaza solamente por ser usuaria de silla de ruedas, alegando que no es apta para ese trabajo. Itziar está indignada y con razón, ¿quién no lo estaría después de haber obtenido su plaza y que le denegasen la misma? Aunque sigue siendo una discriminación igualmente, ¿no hubiera sido mejor que le avisaran antes de preparar la oposición? Ella misma es consciente de que una enfermera en silla de ruedas no es muy común, pero puede desempeñar perfectamente su trabajo, por ejemplo en Atención al Paciente, en consultas externas, etc., ¿por qué le niegan ese derecho?
En cualquier caso, creo que aprobar una oposición (sin que haya denegaciones de plaza) es una buena oportunidad para nosotros, sobre todo cuando no hay manera de abrirse camino en el empleo privado. Esperemos que Itziar pueda finalmente recuperar esa plaza de enfermera por la que ha luchado tanto.
Una de las salidas que está proponiendo el Gobierno para reducir el paro es potenciar el empleo a tiempo parcial. Se trataría de una buena opción no sólo para personas desempleadas, sino también para madres trabajadoras, estudiantes, pero sobre todo para personas con discapacidad.
Donde sí hay más opciones de encontrar un trabajo a tiempo parcial es como becario, realizando prácticas profesionales, pues normalmente las prácticas están pensadas para estudiantes que quieren compatibilizar sus estudios con un trabajo, por lo que es fácil encontrar becas a tiempo parcial.
No cabe duda de que el sector más afectado por la crisis es el de la construcción, pues cada vez hay más parados y según dicen, las cifras seguirán subiendo. Es por eso que la Federación Almeriense de Asociaciones de Discapacitados (FAMM) ha puesto en marcha un proyecto de accesibilidad que permitirá a desempleados del sector de la construcción trabajar en la eliminación de barreras arquitectónicas en numerosas localidades de la provincia.
Esta iniciativa se acogerá a una orden de la Junta de Andalucía por la que se subvenciona la contratación de personas del sector de la construcción que se encuentran en paro. De esta forma, la mano de obra será sufragada por la administración regional y los materiales y herramientas serán proporcionados por los ayuntamientos donde se actuará.
Ya he hablado otras veces brevemente de las dificultades que tienen las personas con enfermedad mental en la búsqueda de empleo, pero en este post voy a centrarme más en este tema.
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